Ir al contenido principal

Detrás de la cruz está el diablo

Este refrán está en sintonía con el "A Dios rogando y con el mazo dando", "no es oro todo lo que reluce", etc., para indicarnos que a veces las apariencias pueden ser engañosas y detrás de algo que creíamos hay algo que no podíamos en principio ni sospechar. Cervantes lo utiliza en El Quijote, lo que aproximadamente nos puede dar una idea de su datación u origen.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Derramar vino, buen destino...

"Derramar vino, buen destino; derramar sal, mala señal".

Este refrán posee -puede entenderse- una gran dosis de superstición, derramar vino (o champagne) es señal de abundancia, pues tiene vino y cava quien tiene abundancia, tiene un buen destino el poseedor de estos productos, y por lo tanto, se supone, aunque no debemos asegurar, ventura y prosperidad.
En cambio, al mencionar la sal, pensamos enseguida en un mal presagio porque en la antigua Roma, la sal era muy escasa y de ahí viene la palabra "salario", por esto, quienes derraman sal, derraman su dinero o fortuna.
La sal es un artículo de primera necesidad, quien la derrama, pierde algo básico, pues la sal sirve / servía para conservar alimentos, para dar sabor a las comidas, incluso como moneda de cambio...
El refrán en realidad no tiene un sentido de presagios sino descriptor de realidades. Quien derrama el vino es porque lo tiene, tiene abundancia para costear bebidas que no son de primera necesidad; en cam…

Reunión de pastores...

El refrán significa, en realidad, que donde un grupo con unos determinados intereses, se une frente a una individualidad o a un colectivo menos numeroso, acaba imponiéndose el primero al segundo por la fuerza, la solución de las "ovejas" para evitar la "muerte" es escaparse o ponerse a salvo; aunque algunos estudiosos del tema mobbing determina que hacer frente es la solución. 

En realidad el refranero nos ofrece claves sobre la vida que debemos escuchar, no solo oir, porque en refranes como estos está la explicación que llevan a estudiosos horas y horas de trabajo. 

Este refrán explica, por ejemplo, la complicidad que un grupo ofrece a un acosador o a un violento que manipula y siembra discordia; ante el que parece "más fuerte" (el hombre, el pastor, el violento) los demás congéneres se unen dejándose incluso seducir por sus actuaciones, participando del delito completamente, frente a otros, (ovejas, víctimas) individuos que son distintos al grupo en cuest…