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Mejor solo que...

"Mejor solo que mal acompañado"

La soledad es el concepto opuesto a compañía, que se puede entender desde un punto de vista social, como ausencia de compañía, ausencia de relaciones; o emocional, ausencia de compañía, ausencia de la energía positiva que los demás puedan transmitir. En ambos casos se va del tener al no tener. Del tener a la carencia. Amistad, cariño frente a soledad, desamor de cualquier tipo.


Aunque puede ser resultado de relaciones sociales escasas o nulas, esto no tiene necesariamente por qué hacer que el hombre se sienta solo. Podemos entender la soledad como algo que se experimenta y se somatiza, algo que afecta a la persona. Mientras unos la buscan, otros la detestan. Mientras unos le sacan partido, otros se hunden en ella. Mientras para unos significa una plataforma, para otros significa un hoyo. Mientras unos se proyectan y trascienden; otros se agobian y se derrumban. Mientras para unos significa un concepto positivo puede generar angustia en otros.



No es lo mismo estar que sentir; no es lo mismo estar solo físicamente que sentirse solo, que es peor, puesto que implica un vacío, una carencia, una ausencia. Se puede estar solo físicamente y sentirse uno muy acompañado, íntimamente acompañado. Por el contrario se puede estar muy acompañado y sentirse la persona profundamente sola, sin conexiones, sin retroalimentación, sin energía que conecte positivamente con ella.


La soledad real está más dentro que fuera, es un sentimiento más, es antagónico de participación. Pero recordando el Nuevo Testamento, el Evangelio de San Juan más concretamente que repetía una conversación de Cristo con el Padre y que decía así: “…Padre, que todos seamos uno como tu estás en mí y yo en ti…”, podemos escribir como una especie de fórmula:


Dispersión / unidad = Soledad / compañía


En realidad todo está en nosotros, pero es difícil comprender, y más, saber utilizar esto. Me atrevería a decir que para vencer la connotación negativa del concepto soledad, no hay que mirar sino hacia dentro, no hacia afuera.


Ah! , "Mejor solo que mal acompañado". El refranero español es sabio.

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